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Robert Sarah guarda silencio ante la prensa mientras crecen las apuestas por el próximo Papa


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El cardenal Robert Sarah, conocido por sus posturas conservadoras dentro de la Iglesia católica, protagonizó un momento tenso con la prensa al rehusarse a responder preguntas de una periodista del canal español La Sexta. El gesto, captado por las cámaras, se interpretó como un plantón rotundo: el purpurado pasó de largo sin inmutarse ni mostrar disposición a dialogar.

Por otro lado, otro cardenal sí respondió brevemente a la misma periodista, aunque evitó entrar en pronósticos. “No soy un profeta, soy solamente un cardenal”, dijo con una sonrisa, al ser consultado sobre quién podría ser elegido como el próximo pontífice.

Sarah, nacido en 1945 en Guinea, es uno de los nombres que suenan con fuerza en las quinielas para suceder al papa Francisco. Aunque su edad —79 años— podría jugar en su contra, su figura sigue siendo relevante en los círculos más tradicionales del Vaticano. De ser elegido, se convertiría en el primer papa africano en la historia moderna de la Iglesia.

A lo largo de su trayectoria eclesiástica, Sarah ha ocupado cargos de gran responsabilidad, incluyendo el de prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos hasta 2021. Su vida ha estado marcada por la lucha contra las dictaduras africanas y por una férrea defensa de la doctrina tradicional católica.

Firme opositor al aborto, al islam político y a la ideología de género, el cardenal ha sido una figura polarizadora, especialmente en temas sociales. En sus declaraciones y libros, denuncia lo que considera una “colonización cultural” de Occidente y atribuye muchas de las crisis del mundo moderno a la pérdida de la adoración a Dios.

Medios internacionales señalan que el purpurado ha advertido que los problemas que aquejan tanto a la Iglesia como al mundo tienen como raíz la falta de reverencia y adoración a Dios. Para él, esta desconexión espiritual es el punto de partida de una decadencia más profunda.

Recientemente, Sarah fue protagonista de una controversia al mostrarse en contra de una declaración aprobada por el papa Francisco que permite bendiciones a parejas homosexuales. También ha criticado lo que llama la “nueva cultura unisex”, que, en su visión, representa una amenaza directa contra la familia tradicional.

Fuente: N Digital

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