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¿Quieres volver a gozar del sexo? Practica el tantra

Esta técnica tradicional nos abre las puertas a contactos físicos energéticos y expansivos que nos hacen vibrar intensamente

Llega el verano y se desnudan los cuerpos al sol. No des un mal paso. Esto es una escuela de calor. La letra de una clásica canción de Radio Futura nos sumerge en el espíritu del ardiente deseo sexual que se nos viene encima. Tom Jones compuso ‘Sex Bomb’ como hit del nuevo milenio, recordando que el sexo puede ser lento y llevarnos al éxtasis tanto a nivel físico como sensorial.

El fin de la pandemia supone la liberación del cuerpo, el regreso al contacto físico y la recuperación del placer más hedonista. Tinder y otras plataformas de encuentros sexuales, recomiendan encarecidamente la vacunación porque con ella acabamos con el peligro del contagio. Es hora de dar rienda suelta a nuestro sexo más salvaje. Pero ¿para qué dar un mal paso quedándonos sólo con el placer del rápido orgasmo?

Redescubrir el placer

El tantra: la vía del placer prolongado

sexo tantra

El confinamiento permitió a muchas personas redescubrir el sexo con la pareja

La pandemia fue un punto y a parte en las dinámicas de las relaciones sexuales. Para algunos el confinamiento permitió redescubrir el sexo con la pareja o enterró su práctica de puro aburrimiento. Otros, como los más jóvenes, vieron reprimidas sus libertades sexuales con el “arresto” domiciliario.

Ahora todo esto puede cambiar, con la llegada de un nuevo periodo de plena expansión en la que tenemos la oportunidad de reeducar nuestro sexo adentrándonos en la vía del tantra.

La vía del tantra nos enseña que la energía sexual es energía vital y que podemos llevarla a cada célula de nuestro cuerpo. El coito inmediato y genital no tiene por qué ser el objetivo final. Si lo deseamos, somos capaces de extender el placer hasta estados de éxtasis que abren nuestras puertas de la percepción. Se puede echar un polvo, hacer el amor o tocar el cielo en nuestro interior.

Elma Roura en su libro ‘El camino al éxtasis’ (Koan, 2020) nos propone salir del sufrimiento para vivir en el gozo interior a través del tantra. Para ella, la vía del tantra consiste en “unir las energías masculina y femenina, donde sepas acariciar y también ser intenso, incluso impulsivo y animal… Se trata de saber jugar con la ternura y la pasión. La energía del sexo es fogosa, es intensa, es impulsiva, es instinta y bidireccional. La energía del corazón es amorosa, tierna, relajada, tiene belleza es delicada, sensible, circular y sensual.”

sexo tantra

El tantra combina la energía sexual con la espiritualidad

Lo que hace el tantra, en palabras de la autora, es unir el sexo con el corazón, combinando estas dos energías. El tantra se concibe como un lugar que no rechaza nada y todo lo integra.

Si se quiere, puede entenderse como un sexo que alcanza la espiritualidad o incluso una vía mística en la que aparece la sacralidad. No por ello es sexo para iluminados sino un camino para sentir la experiencia sexual en su máxima expresión. Una práctica sexual en la que llegan a desaparecer las coordenadas espacio/tiempo. Allí donde el sexo representa la unión cósmica de los opuestos.

Filosofía hindú

El origen del tantra

No en vano el tantra procede de la tradición cultural del Valle del Indo (2600-1900 a.C) de donde surgieron otras filosofías no duales como el Vedanta o el Yoga con el que está íntimamente relacionado. Tantra significa “tejer, urdidumbre o tejido” y su base conceptual es la unión.

Su filosofía se integra dentro de religiones como el hinduismo o el budismo y puede entenderse como una tradición ascética de realización espiritual desde la glorificación del cuerpo los sentidos y la experiencia sensorial. Su esplendor transcurrió entre los siglos IV y XVII d.C. con ciertos altibajos.

boda tantrica

Imagen de archivo de una boda tántrica

Llegado el siglo XX, con el renovado interés de las filosofías orientales, los hippies y los miembros de la New Age lo recuperaron como una de las formas de la liberación sexual o forma de terapia. Hoy es una práctica bastante aceptada que ha trascendido su anterior imagen esotérica vinculada al ascenso de la energía kundalini.

No es sólo sexo

Tantra rojo y blanco

Un error muy común es creer que el tantra es sólo sexo, pero como sistema filosófico es mucho más amplio. En el budismo se le vincula al Vajrayana o camino del diamante que además de buscar la iluminación, trabaja para vencer las tendencias emocionales neuróticas.

Practicar Yoga en casa.

La práctica del yoga en casa y con la pareja se ha extendido a raíz del confinamiento

El tantra blanco que se practica por ejemplo en el kundalini yoga, consiste en largas meditaciones por parejas que buscan elevar la energía grupal mediante el canto de mantras. Sólo el tantra rojo incorpora la parte sexual y el coito.

Unión. En el sexo tántrico la unión implica la fusión y combustión a fuego lento de los cuerpos. No se trata de que uno dé placer al otro, sino que ambas personas lo sientan de forma compartida y en unión durante un buen espacio de tiempo. La unión actúa como dos espejos mágicos que se encuentran.

Despacio. Para alcanzar el sexo tántrico, la clave es ir despacio. El hombre ha de tener en cuenta que el proceso de excitación femenino es más lento. Los preparativos anteriores al coito son importantes para permitir despertar a la diosa. Una vez la mujer se enciende, su capacidad de placer es ilimitado y más extenso. Ahí el hombre ha de aprender a mantener su energía sexual sin ir a por el orgasmo inmediato. Lentitud y relax son las aliadas para abrir las puertas del placer tántrico. La ternura y las caricias también son básicas. Como dice Elma Roura, “la sexualidad tántrica está más centrada en la relajación, aunque no es incompatible con la intensidad.”

Respiración. Biológicamente la respiración es esencial para contemporizar, templar la excitación y sincronizar los cuerpos. Se puede practicar la respiración circular, en la que cuando uno exhala, el otro inhala y viceversa. Los dos cuerpos fusionados en un abrazo siguiendo este patrón de respiración es la mejor forma de sincronizarse y sentir la fusión.

Cuando llega la excitación próxima al orgasmo, hay que volver a la respiración profunda y más pausada. Los amantes tántricos dominan su respiración.

Polaridad. En el tantra femenino y masculino, ying y yang se integran. Al igual que se fusionan los cuerpos como dos polos una misma pila. Hombre y mujer unen a su vez, sus dos polos sensitivos. Los hombres son fuego y tienen más activos los genitales por lo que han de llevar su energía sexual al corazón. La mujer es agua y tiene su polo positivo dominante en los pechos y el receptivo en el genital. Su centro más activo es el emocional. Por ello debe vibrar su corazón y desde ahí bajar a su sexo. Bonitas palabras, caricias, intimidad y una buena atmósfera son condiciones que estimulan a la mujer. El hombre más salvaje, primitivo e inmediato debe encontrar su parte femenina para seducir sin llegar a perder su intensidad masculina.

Erotismo, no porno. La cultura machista y falocrática se ha educado en el porno. El culto al lingam o falo masculino ha conferido a la mujer el rol de masturbadora activa o pasiva, sin comprender que la fémina es la diosa de placer ilimitado. Tal vez la misoginia temerosa del poder de la mujer creó este género porno de sexo genital exagerado donde parece que sólo importa el tamaño y la estimulación del miembro. Hombres testosterónicos en busca de su propio placer, completamente alejados de la energía femenina.

Por el contrario, el erotismo es el lenguaje del tantra, más reposado, insinuante, sensible y no por ello menos intenso. El erotismo aumenta la relación con la pareja y mejora las relaciones sexuales.

Sensualidad. El tantra entiende de sensualidad. La capacidad hedonista de provocar placer desde el estímulo sensorial. Las palabras susurradas al oído, los jadeos, el contacto con el sudor, la piel suave… La importancia del olor como atractivo casi animal, la luz tenue y apagada de unas velas, miradas cómplices que se encuentran en la llama de la pasión… Todo es importante para crear una atmósfera de sensualidad. Hay que evitar lo explícito, programado y mecánico. Deja volar tu imaginación, libérate y da rienda suelta a tus sentidos.

Cuerpo total. El sexo que se queda en los genitales es válido. Podemos tener un buen orgasmo, pero si quieres volverte y sentirte una bomba sexual debes incluir a todo tu cuerpo. En la práctica del tantra, cada una de tus extremidades puede llegar a sentir descargas eléctricas de puro placer, incluso sin eyacular. Para ello debemos entender el cuerpo como un todo, no centrarse solo en lo genital. En los preparativos y coito, debemos estimular el cuerpo entero para permitir que la energía sexual prenda su fuego.

Aumenta la energía. Para poseer mayor energía sexual es preciso realizar ejercicio físico que ayuda a aumentar la testosterona. Sal a correr, suda, practica yoga, squash o tenis. Abandona el sedentarismo y estimula tu corazón para que lata con intensidad. Cuida tu salud y alimentación. Ten un cuerpo musculado y sano, no sólo para mejorar tu apariencia o ligar más, sino para que la sangre llegue a tus genitales. A ciertas edades es importante aumentar la energía para no perder la libido.

Aquellos que creen que el tantra les deja exhausto, verán que se relajan y revitalizan al mismo tiempo.

Empatía y escucha. Ver a tu pareja, comprenderla, escucharla y acompañarla para que alcance un estado de éxtasis sexual contigo es algo muy bonito. No siempre se alcanza o a veces, uno se pierde en el deseo del otro, pero sin empatía el sexo se vuelve algo egoísta y más próximo a la masturbación. Una cosa es seducir y dominar, y otra ir a tu bola.

Orgasmo prolongado, sin principio ni fin. El placer máximo es el sostenido. Podemos tener un orgasmo en forma de estallido y descarga, pero después todo se acabó. Si cuando éste se aproxima, logramos mantener ese estado de forma prolongada, entraremos en la experiencia del tantra, un estado sin principio ni fin. Algo con lo que tal vez, no podemos transitar cada día pero que podemos practicar durante un fin de semana o periodos estivales.

El mito tántrico erróneo es el de la no eyaculación porque no hay que llevar las cosas al extremo. Una cosa es la tradición clásica que cada cual es libre de practicar o su adaptación contemporánea que defendemos como forma de mejorar nuestro sexo convencional.

Como nos dice Elma Roura al final de su libro, “se trata de que respetemos nuestros ciclos vitales y permitamos que nuestra sexualidad evolucione. Estamos listos para vivir una sexualidad tántrica que no dependa del genital y la búsqueda del orgasmo. El tantra nos abre las puertas a un sexo energético y expansivo que nos hace vibrar intensamente.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/vivo/sexo/20210528/7485369/gozar-sexo-tantra-placer-prolongado.html#foto-2

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