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¿Por qué esperas que tu pareja adivine siempre lo que estás pensando?

Alfred Sonnenfeld, autor de «Armonía. La sorprendente comunicación en la pareja», explica la importancia de mantener conversaciones en una relación

Alfred Sonnenfeld, doctor en Medicina y Teología, considera que una buena relación de pareja consiste en un viaje conjunto en el que cada etapa es diferente a la anterior, «de tal forma que la unión ha de renovarse, renace día a día, minuto a minuto». Al menos así lo manifiesta en su último libro «Armonía. La sorprendente comunicación en la pareja». En él señala que «amar es dialogar, comunicarse con el otro para darse a conocer, conocerse a sí mismo y descubrirlo a él, sintonizar nuestros corazones, compartir la misma onda. Por eso el diálogo es tan importante y ha de ser recíproco».

Explica a ABC que, sin embargo, la comunicación falla en muchas parejas. Tanto es así que, en ocasiones, hay personas que directamente no hablan y esperan que sea su pareja la que adivine qué es lo que le ocurre, lo que pasa por su mente. «Actuar de este modo es un gran error –asegura–. Si te sientes mal o tienes ganas de que tu pareja valore algo que te ha ocurrido, ¡no lo silencies esperando que lo averigüe! ¡Díselo! ¡Coméntaselo! ¡Hazle partícipe y no pierdas tiempo en hacer gestos y en forzar la comunicación no verbal!».

En su opinión, sería sencillo expresar con palabras lo que uno quiere y lograr que nuestros deseos, lo que esperamos de los demás, coincidan con lo que decimos literalmente… Pero, el problema es que muchas veces «hablamos con dobles intenciones, escondemos tras las palabras sentidos distintos, incluso confusos. Somos insensibles, severos…, y desvirtuamos de este modo la comunicación».

Cuando las relaciones se complican de esta manera, «puede ocurrir que uno de los miembros de la pareja espere que el otro descubra lo que le ocurre sin expresarlo con palabras, y suponga en su pareja una especie de “ciencia infusa” que le haga adivinar lo que siente. Piensa: “si de verdad me ama debe saber lo que me ocurre aunque no se lo diga…”. Es un gravísimo error», advierte.

Las razones de que no dialoguemos son, en su opinión, diversas: «A veces se piensa que no hace falta hablar –”ya me conoce y sabe lo que quiero y lo hará como yo quiero”–; otras, existe temor a la discrepancia –cuando uno teme la reacción del otro y se siente inseguro–; y, en ocasiones, se piensa que el cariño lo puede todo y que si no se cumplen las expectativas, el afecto será suficiente para superar toda dificultad».

«Esta ocultación y ese deseo de que el otro sepa lo que preciso –insiste Alfred Sonnenfeld– son muy dañinos en una relación de pareja, además de una señal de que no existe confianza. Lo ideal es mostrar los sentimientos y necesidades con palabras sencillas y claras. Eso sí, expresarse de esta manera requiere de un acto de humildad y este es el auténtico reto del amor, del amor verdadero».

Concluye afirmando que «cada uno somos un microcosmos, pero si se actúa jugando a las adivinanzas es porque no sabemos vivir en pareja. Por eso es tan importante la comunicación en una relación. No se debe perder por el camino a pesar de las dificultades del día a día que, además, deben servir como oportunidades para crecer juntos».

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