Opinión

La Fuerza del Pueblo: Un Grito que Resuena y un Contrato que Expira


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Por: Julio A. Ledesma, Jurista y Analista Político

​La reciente y multitudinaria marcha de este domingo 30 de noviembre de 2025 encabezada por el líder de la Fuerza del Pueblo y tres veces Presidente de la República, Dr. Leonel Fernández, no fue simplemente un acto político más. Fue, en esencia, una demostración de poder, una exhibición de la magia innegable que posee esta organización para movilizar a miles de ciudadanos, transformando una caminata en una imponente y espontánea concentración de fervor popular. El pulso de la nación vibró al compás de los pasos y las consignas de un pueblo que se siente, según las palabras de su líder, huérfano y a la deriva.

​El extraordinario poder de convocatoria de la Fuerza del Pueblo es un fenómeno que la clase política gobernante haría bien en no subestimar. Más allá de la militancia, la capacidad del Dr. Fernández para convocar a estas masas demuestra que es un lider natural seguido por las multitudes, y al mismo tiempo, muestra un termómetro inequívoco del descontento y la frustración que permea en amplios sectores de la sociedad dominicana por el desgobierno de la actual administración.

La Desazón de los Desamparados: Un Gobierno sin Brújula
​El Dr. Fernández fue categórico en su diagnóstico de la actual administración, lanzando duras críticas al mal manejo y la ostensible falta de gerencia del gobierno del Presidente Luis Abinader. La médula de su embate se centró en la economía de subsistencia, en el drama diario que viven miles de familias: la espiral inflacionaria que ha convertido la canasta familiar en un lujo inalcanzable.

​La denuncia es grave y resuena con la experiencia cotidiana del ciudadano común: la comida de los pobres, que debería ser un derecho fundamental, se ha erigido en un privilegio.

​»El supuesto cambio que ofreció el PRM solo se quedó en palabras y promesas incumplidas. Hoy, la yuca, el plátano, los huevos, la leche, el salami, la carne, el arroz, el café y el aceite, productos esenciales, han incrementado su costo hasta en un 100%. Esto ha sometido al pueblo a un estado de indefensión», sentenció el exmandatario.

​Esta situación evidencia una profunda incoherencia entre el discurso de campaña del actual mandatario, que prometía gobernar para los más humildes, y la realidad de una gestión que, a ojos de sus críticos, parece haber desatendido las necesidades básicas de la población. La promesa de cambio, lamentablemente, se percibe hoy como un «merengue sin letras», un ritmo vacío que no alimenta ni ofrece consuelo. Los pobres, hoy más que nunca, se sienten desamparados.

El Mensaje Contundente: Contrato de Inquilino Vencido
​La concentración, por su magnitud y el tono de su discurso, trasciende el simple mitin. Se erigió en un mensaje contundente y una advertencia directa al Palacio Nacional. El Dr. Fernández no solo criticó la incapacidad de la actual administración para enfrentar la devastadora crisis económica, sino que también estableció una línea de tiempo política con una metáfora poderosa y de fácil comprensión popular: la del desalojo.

​La movilización masiva le recordó al Presidente Abinader que su mandato es un «contrato de inquilino» con fecha de vencimiento: 2028.

​El pueblo, al sentirse maltratado y sometido a una crisis que se califica de descomunal, no concederá un día más en el palacio presidencial.

​La falta de cumplimiento con lo acordado en campaña es la causal para el desalojo inminente del «inmueble» que hoy ocupan.

​Esta es la lectura política más importante de la jornada. La Fuerza del Pueblo ha demostrado que es la única opción de poder en las elecciones que se aproximan y que es capaz de articular y encauzar el descontento nacional. El mensaje es claro: la paciencia del pueblo tiene límites, y la falta de gerencia y la incapacidad para garantizar la comida en la mesa se pagarán con la pérdida del poder.

​La marcha del Dr. Leonel Fernández es la voz resonante de un pueblo que exige ser escuchado y, sobre todo, ser gobernado con visión, coherencia y, lo más importante, con sensibilidad social. El 2028 no es una elección lejana, es la fecha en que la nación dictará sentencia sobre la gestión actual. Y a juzgar por el rugido de la multitud, esa sentencia ya se está escribiendo en las calles.

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