La batalla del 2028 ya tiene protagonistas

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RESUMEN
Por: José Marte Piantini
David Collado, Leonel Fernández y Gonzalo Castillo emergen como las figuras con mayores posibilidades de encabezar las boletas de sus respectivos partidos, en un escenario donde el PRM mantiene ventaja electoral y la oposición continúa dividida.
La política dominicana tiene una particularidad que la distingue de otros sistemas democráticos: las candidaturas presidenciales suelen definirse mucho antes de que los organismos partidarios las oficialicen. Los liderazgos consolidados, las estructuras de poder y la influencia interna terminan construyendo realidades políticas que luego son ratificadas por convenciones, consultas o procesos estatutarios. Con la mirada puesta en el año 2028, todo parece indicar que el escenario electoral ya tiene tres protagonistas claramente identificados: David Collado por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Leonel Fernández por la Fuerza del Pueblo y Gonzalo Castillo por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
En la Fuerza del Pueblo, la situación luce bastante definida. Leonel Fernández continúa siendo el principal activo político de la organización y el líder indiscutible de su estructura. Ninguna otra figura posee su nivel de reconocimiento nacional, experiencia de gobierno, capacidad de articulación política y presencia electoral. Aunque existen dirigentes con aspiraciones y crecimiento dentro del partido, la realidad es que el único nombre con capacidad de generar algún nivel de discusión interna es el de Omar Fernández. Sin embargo, los tiempos políticos parecen indicar que el joven dirigente continúa fortaleciendo su liderazgo nacional mientras Leonel mantiene intacta su condición de principal referente presidencial de la organización.
En el Partido de la Liberación Dominicana, el panorama es distinto en la forma, pero similar en el resultado. La influencia del expresidente Danilo Medina sigue siendo determinante en la toma de decisiones estratégicas de la organización. Su liderazgo interno, su capacidad de articulación y el peso político acumulado durante años de gobierno continúan siendo factores decisivos dentro del partido morado. En ese contexto, Gonzalo Castillo aparece como la figura con mayores posibilidades de representar nuevamente al PLD. Más allá de simpatías o diferencias internas, resulta difícil imaginar una candidatura presidencial peledeísta sin el respaldo directo del liderazgo de Danilo Medina. El expresidente continúa siendo el principal centro de poder dentro de la organización.
Por el lado del PRM, el escenario presenta características particulares. David Collado ha logrado construir una imagen política que trasciende las fronteras de su propio partido. Su posicionamiento en la opinión pública, su experiencia administrativa y sus niveles de aceptación lo convierten en la figura mejor ubicada para encabezar la boleta oficialista.
Sin embargo, la competencia interna tendrá un componente político de gran relevancia. Carolina Mejía representa una importante corriente de poder dentro del PRM y cuenta con el respaldo del expresidente Hipólito Mejía, uno de los líderes más influyentes de la organización. Más que una disputa por cantidad de votos, una eventual convención mediría el peso específico de dos grandes liderazgos políticos dentro del partido. Aun así, David Collado parece mantener una ventaja significativa en términos de percepción pública y expectativas electorales.
Si el panorama actual se mantiene, el PRM partiría como favorito para las elecciones presidenciales de 2028. La gestión del presidente Luis Abinader conserva importantes niveles de aceptación ciudadana y, pese a las dificultades económicas derivadas de factores externos que han impactado a gran parte del mundo, una mayoría significativa continúa identificando al partido oficialista como la principal fuerza política de la República Dominicana.
A ello se suma un elemento que favorece directamente al oficialismo: la profunda división existente entre el PLD y la Fuerza del Pueblo. Las diferencias políticas y personales entre Danilo Medina y Leonel Fernández parecen cada vez más irreconciliables, reduciendo significativamente cualquier posibilidad de reunificación opositora. Esa fragmentación fortalece las posibilidades electorales del PRM y le permite llegar al próximo proceso con una posición privilegiada.
La política dominicana continúa demostrando que los partidos siguen siendo las principales herramientas de acceso al poder. A pesar del crecimiento de un electorado independiente y menos identificado con organizaciones tradicionales, la realidad es que las estructuras partidarias conservan una enorme capacidad de movilización y construcción de mayorías. Todo indica que David Collado, Leonel Fernández y Gonzalo Castillo serán los principales referentes de una competencia que ya comienza a perfilarse.
Por lo pronto, el tablero político parece estar colocado. Los principales actores están identificados, las fuerzas en competencia se encuentran definidas y las expectativas de poder comienzan a concentrarse alrededor de tres figuras. La gran interrogante no es quiénes encabezarán las boletas electorales, sino quién logrará interpretar mejor las aspiraciones de una sociedad que, como siempre, tendrá la última palabra en las urnas.






