Protestas Sociales

Indignación Ciudadana con el IDAC por Gasto de Más de un Millón de Pesos solo en Café y Azucar

IDAC aprueba más de un millón de pesos para café y azúcar: un gasto que provoca indignación ciudadana


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Reportaje de investigación de datos por El Veedor Digital

Santo Domingo, R.D.- 13 de agosto de 2025. En un país donde miles de familias luchan día a
día por cubrir sus necesidades básicas, el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) ha
aprobado, mediante certificado de apropiación presupuestaria, la alarmante suma de RD$
1,153,950.00 para la compra de café y azúcar destinados al consumo interno de la
institución.

El documento, correspondiente al período fiscal 2025, lleva el expediente No. 0422-2025 y
fue firmado por la encargada del Departamento de Presupuesto, Belinda Frías Almonte de
Peralta, y la directora financiera, Guillermina Sánchez Herrera. Según el propio texto, el
gasto se enmarca en la cuenta presupuestaria “Alimentos y bebidas para personas”,
cumpliendo con lo establecido en la Ley No. 80-24 y el Decreto 15-17.
En lo formal cumple la ley, pero no el sentido común.


Aunque el procedimiento es legal, el monto aprobado ha despertado duras críticas y
cuestionamientos sobre la racionalidad en el uso de fondos públicos. Destinar más de un
millón de pesos a insumos básicos como café y azúcar plantea serias dudas sobre la
proporcionalidad y eficiencia del gasto, principios que deben regir toda gestión
administrativa.

Para ponerlo en perspectiva, con esa cifra podría adquirirse el equivalente a más de 20,000
libras de café premium o 30,000 libras de azúcar refinada en el mercado local, cantidades
que difícilmente se justificarían para consumo interno en cualquier dependencia pública,
incluso en un año completo.

Principios jurídicos y responsabilidad fiscal

El principio de legalidad obliga a que todo gasto esté contemplado en el presupuesto
aprobado por ley, y el control previo exige que exista disponibilidad antes de contratar. Sin
embargo, el derecho administrativo moderno añade otros principios igualmente
vinculantes: economicidad, proporcionalidad y responsabilidad fiscal.

En este caso, aunque el IDAC cumplió con el procedimiento formal, la cifra aprobada parece
alejarse del deber de gastar con prudencia y obtener el mayor beneficio social posible por
cada peso invertido.

La transparencia que falta

La ciudadanía tiene derecho a conocer no solo los documentos que avalan un gasto, sino
también las razones detrás de él. ¿Cuántas personas serán beneficiadas? ¿Qué volumen de
insumos se adquirirá y a qué precio unitario? ¿Por qué una cifra tan alta para productos de
bajo costo?

Sin respuestas claras y con cifras tan elevadas, la línea entre un gasto justificado y un uso
cuestionable de recursos públicos se vuelve peligrosamente delgada.

Este gasto del IDAC deja al descubierto un problema recurrente en la administración
pública: la distancia entre lo legal y lo razonable. Cumplir con la ley es indispensable, pero
no suficiente. En un contexto de limitaciones presupuestarias y demandas sociales
crecientes, los fondos del Estado deben ser administrados con estricto sentido de
responsabilidad.

En palabras del propio espíritu constitucional, el dinero público debe servir al interés
general. Y gastar más de un millón de pesos en café y azúcar no parece, para muchos, la
mejor manera de honrar ese principio.

El Veedor Digital seguirá atento a este y otros casos de uso de fondos públicos, porque
vigilar es un deber, y exigir cuentas es un derecho.

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