Internacionales

El riesgo del bungee jumping: cuando falla el factor humano


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


La muerte de una joven brasileña de 21 años, lanzada al vacío sin que le ataran las cuerdas de seguridad durante un salto en el estado de San Pablo, reavivó una pregunta incómoda sobre los deportes extremos: ¿qué tan seguro es realmente el bungee jumping y qué debe revisar quien decide saltar?

El caso, ocurrido este mes en el Ponte do Esqueleto, en Limeira terminó con varios operadores detenidos e imputados, y dejó en evidencia que el mayor peligro de esta actividad casi nunca está en el salto en sí, sino en lo que ocurre antes de saltar.

Qué dicen los protocolos internacionales

El bungee jumping serio funciona bajo estándares de ingeniería pensados para que ningún error aislado sea fatal. Los operadores certificados se apoyan en varios principios básicos:

• Sistemas redundantes. Las cuerdas se fabrican con múltiples hebras, de modo que si una se desgasta, las demás sostienen la carga. Además, suele añadirse un arnés o eslinga de respaldo que permanece flojo durante la caída y solo entra en acción si falla la sujeción principal. La idea es que no exista un único punto de falla.

• Inspección y reemplazo del equipo. Las cuerdas y mosquetones se revisan a diario y se retiran después de cierto número de saltos. El cálculo del estiramiento de la cuerda según el peso del saltador y hasta la humedad del día forma parte del procedimiento.

• Doble verificación y comunicación. Los protocolos exigen confirmar el cierre del mosquetón y coordinar claramente la orden de saltar. Buena parte de los accidentes operativos se atribuye precisamente a fallos de comunicación entre el personal.

• Licencias y control médico. En países con regulación estricta, los operadores deben estar acreditados. En el Reino Unido, por ejemplo, la gran mayoría posee una licencia de actividades de aventura emitida por la autoridad de salud y seguridad. También se piden declaraciones de salud antes del salto.

Qué tan frecuentes son los accidentes

La estadística, aunque sorprenda, juega a favor de la actividad cuando se hace bien. Distintos reportes de seguridad sitúan la tasa de mortalidad en torno a 1 muerte por cada 500,000 saltos, con un promedio de apenas 2 a 4 fallecidos al año en todo el mundo.

Esa cifra es más baja que la de otras actividades percibidas como cotidianas, como montar a caballo o incluso conducir largas distancias.

El dato clave, sin embargo, es otro: la mayoría de los accidentes no se deben a que la cuerda se rompa, sino a errores humanos y a operadores que se saltan los controles. Los análisis de incidentes coinciden en que el error del usuario o del personal, posición corporal incorrecta, prisa, fallos al colocar el arnés. está detrás de la mayor parte de los casos.

Y los muertos tienden a concentrarse en sitios no regulados o móviles, no en las instalaciones comerciales fijas y certificadas.

El caso de Brasil encaja en ese patrón: no fue una falla del material, sino la omisión más elemental imaginable, olvidar conectar la cuerda a la persona. El abogado de los operadores reconoció que la actividad “no está regulada, pero tampoco prohibida”, lo que ilustra el vacío que multiplica el riesgo.

Qué debe verificar una persona antes de saltar

Quien quiera vivir la experiencia con la menor exposición posible debería revisar, como mínimo, lo siguiente:

• La licencia y certificación del operador. Buscar empresas acreditadas por asociaciones nacionales de deportes de aventura y desconocer a los proveedores “económicos” o informales.

• El estado del equipo. Cuerdas, arneses y mosquetones sin desgaste visible, y la existencia de un sistema de respaldo (cuerda o arnés secundario).

• La verificación delante de uno. Exigir que el personal revise y confirme la sujeción en voz alta antes del lanzamiento; no aceptar prisas ni improvisaciones.

• La propia salud. Personas con hipertensión, problemas cardíacos, epilepsia o lesiones de columna deberían abstenerse, ya que el frenazo brusco y la descarga de adrenalina pueden ser peligrosos. De hecho, los eventos cardíacos súbitos explican una porción importante de las muertes.

• Las condiciones del clima. El viento fuerte o la lluvia pueden provocar balanceos descontrolados; ante mal tiempo, lo prudente es posponer.

La conclusión que dejan los expertos es paradójica pero contundente: el bungee jumping es estadísticamente seguro, y precisamente por eso cada tragedia suele ser evitable. El salto no mata; lo que mata es saltarse los controles.

Fuente El Caribe

Artículos Relacionados