De la esperanza a la decepción: Inglaterra queda con sueño roto tras impresionante remontada argentina

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RESUMEN
ATLANTA, EEUU. 16 jul (Reuters) – El sueño se desvaneció una noche de verano boreal, como ya ha ocurrido tantas otras veces, pero esta vez no fue con una explosión, sino con ese silencio doloroso y familiar que se apodera de Inglaterra tras el pitazo final de una derrota en el Mundial.
El sueño inglés de alcanzar su primera final del Mundial desde 1966 se hizo añicos cuando la vigente campeona, Argentina, marcó dos goles en los últimos compases del partido para llevarse la victoria por 2-1 en la semifinal del miércoles.
Los jugadores se desplomaron sobre el césped. Sus seguidores permanecían paralizados en las gradas, con las bufandas echadas sobre los hombros que habían cargado con las expectativas durante un mes.
Y así terminó la última cruzada de Inglaterra por el único trofeo que sigue definiendo su identidad futbolística: no con un triunfo, sino en ese cruel espacio entre la posibilidad y el logro. Una vez más.
Inglaterra debe ahora reorganizarse de cara al partido por el tercer puesto del sábado contra Francia en Miami.
Inevitablemente habrá preguntas incisivas para el seleccionador Thomas Tuchel después de que Inglaterra se replegara cada vez más tras el primer gol de Anthony Gordon, cediendo la iniciativa y viendo cómo, finalmente, Argentina les castigaba con dos goles en los últimos minutos.
«Nos hemos desmoronado», dijo el excapitán de Inglaterra Wayne Rooney a la BBC. «Partió del entrenador y de las decisiones que tomó. Fue demasiado pasivo. Contra este equipo, los campeones del mundo, no te saldrás con la tuya. Esta ha sido la prueba más dura y la hemos fallado».
Tuchel, que ha renovado su contrato hasta la Eurocopa de 2028, dijo que sigue comprometido con dirigir a Inglaterra y recordó a los periodistas que el torneo aún no ha terminado.
«Todavía queda un partido por jugar, aunque no sea uno en el que quisiéramos participar», dijo. «Después de eso, seguiremos adelante. Tengo contrato hasta la Eurocopa que se celebrará de local en 2028 y, a pesar de la decepción que sentimos ahora, ya estoy pensando en ese reto».
Esta versión del sueño de Inglaterra había tenido un sabor diferente.
Impulsada por el liderazgo incansable de Harry Kane y la brillantez de Jude Bellingham, Inglaterra dio a sus seguidores motivos para creer. Las actuaciones no siempre fueron impecables. Un par de victorias reñidas exigieron más garra que glamour y, en ocasiones, el camino a seguir parecía todo menos seguro.
No obstante, en lugar de minar la confianza, esas victorias tan reñidas parecieron reforzarla. Porque Inglaterra siempre encontraba la manera.
Kane aportó la calma y la sensación de que la ocasión nunca le abrumaría, mientras que Bellingham aportó la energía, y juntos sumaron 12 goles: seis cada uno. Luego llegaron las pruebas de fuego.
La agotadora batalla con diez jugadores frente a México, en la altitud en Ciudad de México, en los octavos de final, reveló algo más profundo que el talento. Inglaterra demostró resiliencia. Absorbió la presión, respondió a los reveses y salió airosa con la convicción de un equipo que creía que podía sobrevivir a cualquier cosa.
Una y otra vez, los jugadores hablaron de la unión de la plantilla, de la confianza que habían forjado y de la voluntad de luchar los unos por los otros. Para una nación acostumbrada a esperar decepciones, había algo muy convincente en esa unión, y durante un tiempo pareció que Inglaterra estaba construyendo algo irresistible.
En cambio, ahora ha sufrido la decepción de caer en semifinales en dos de sus últimos tres Mundiales, desperdiciando una ventaja en ambas ocasiones.
Cuando sonó el pitido final, el rostro de Bellingham se desmoronó entre lágrimas.
«Es tan desolador (…) Quería formar parte de una selección inglesa que por fin lo lograra (…) y estar aquí diciéndoles a los aficionados, por desgracia, lo mismo que probablemente llevan años y años oyendo», dijo Bellingham, con una gorra de béisbol que le tapaba hasta casi los ojos.
«Ojalá pudiera haberles dado una victoria más, o dos (…) pero ahora mismo tengo la cabeza un poco confusa por la decepción», agregó.







