Opinión

APRENDIENDO CON NR: La justicia en la Biblia

El fallo judicial más famoso en todo el mundo antiguo fue el que pronunció el sabio Rey Salomón en la enconada disputa entre dos rameras que reclamaban la maternidad de un mismo hijo, apenas de pocos días de nacido.

Tanto sus contemporáneos, como la posteridad de tres civilizaciones lo han reconocido y consagrado como el paradigma y modelo de lo que debe ser la Justicia de todos los tiempos. Sin embargo, y con todo lo sabio que fue su fallo judicial, éste no ha sido descifrado totalmente. Veamos el caso como lo narra la Biblia en 1 Reyes

3:16-28
16 Por aquel entonces dos prostitutas vinieron al rey y se pusieron de pie delante de él.

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17 Una de ellas dijo: — ¡Ay, señor mío! Esta mujer y yo habitábamos en la misma casa. Yo di a luz mientras estaba en la casa con ella.

18 Y sucedió que tres días después de mi parto, esta mujer también dio a luz. Las dos estábamos juntas, y nadie de fuera estaba con nosotras en casa; solo nosotras dos estábamos en casa.

19 Cierta noche murió el hijo de esta mujer, porque ella se recostó encima de él.

20 Entonces se levantó a medianoche, y estando yo, tu sierva, dormida, ella tomó a mi hijo de mi lado, y lo puso en su seno; y puso a su hijo muerto en mi seno.

21 Cuando me levanté por la mañana para dar de mamar a mi hijo, he aquí que estaba muerto. Pero lo observé bien por la mañana y he aquí que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.

22 Entonces dijo la otra mujer: — ¡No! Sino que mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: — ¡No! Sino que tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey.

23 Entonces el rey dijo: — Esta dice: “Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto”; y la otra dice: “¡No! Sino que tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive”.

24 — Y el rey añadió —: ¡Tráiganme una espada! Trajeron la espada ante el rey,

25 y enseguida dijo el rey: — ¡Partan al niño vivo en dos, y den la mitad a la una y la otra mitad a la otra!

26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey, porque sus entrañas se conmovieron por su hijo, y dijo: — ¡Ay, señor mío! Den a esta el niño vivo; no lo maten. Pero la otra dijo: — No será ni para mí ni para ti. Pártanlo.

27 El rey respondió diciendo: — Den a aquella el hijo vivo. No lo maten; ella es su madre.

28 Todo Israel se enteró de la sentencia que había dado el rey, y tuvieron temor al rey, porque vieron que en él había sabiduría de Dios para administrar justicia.

Fue un fallo notable, entre otras muchas razones, porque el juez dirimió la contienda sin citar ni una sola norma del ordenamiento legal mosaico, ni un solo precedente, y sin mencionar una sola opinión erudita y autorizada de algún levita o sacerdote juristas.

Resolvió el problema a puro pulso, como los jueces de verdad, con pura intuición del instinto que guía a todos los mejores jueces, abogados, juristas y legisladores del mundo pasado o actual.

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