Duarte lejos de la patria: los años de destierro del fundador de la República

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RESUMEN
Santo Domingo.– Un día como hoy, el 15 de julio de 1876, falleció en Caracas, Venezuela, Juan Pablo Duarte, fundador de la República Dominicana y principal ideólogo de la independencia nacional. Paradójicamente, el hombre que dedicó su vida a la creación del Estado dominicano murió lejos de la tierra por cuya libertad luchó, tras pasar más de tres décadas en el exilio.
Duarte fue el principal impulsor del movimiento independentista que culminó el 27 de febrero de 1844 con la proclamación de la República Dominicana. Sin embargo, pocos meses después de alcanzada la independencia, quedó al margen del poder político debido a las profundas diferencias que mantenía con el sector conservador encabezado por Pedro Santana.
El patricio defendía un proyecto de República plenamente soberana, sustentada en principios democráticos y en el respeto a la Constitución. En contraste, Santana defendía un modelo de gobierno centralizado y consideraba necesaria la protección de una potencia extranjera para garantizar la estabilidad del nuevo Estado. La confrontación entre ambas corrientes terminó inclinándose a favor del sector conservador.
El 10 de septiembre de 1844, la Junta Central Gubernativa decretó el destierro de Juan Pablo Duarte y de otros líderes trinitarios. A partir de entonces comenzó un exilio que se prolongaría durante el resto de su vida.
Exilio en Venezuela
Tras su destierro, Duarte salió del país y, tras una breve estancia en Europa, se estableció en Venezuela, donde residió durante la mayor parte de su exilio.
Aunque vivió en distintas localidades venezolanas por motivos personales y comerciales, fue en ese país donde encontró estabilidad. Allí se dedicó principalmente al comercio para sostenerse, sin abandonar el interés por el destino de la República Dominicana.
Durante la Guerra de la Restauración (1863-1865), el gobierno restaurador encabezado por José Antonio Salcedo lo designó representante diplomático para gestionar apoyo internacional a la lucha contra la anexión de la República Dominicana a España, decretada por Pedro Santana en 1861.
Aunque colaboró con la causa restauradora y regresó temporalmente al país durante ese proceso, no volvió a establecerse de manera definitiva en la República Dominicana.
Los últimos años del fundador
Los años finales de Duarte transcurrieron en condiciones económicas modestas. Alejado de la actividad política y sin ocupar cargos públicos permanentes, se dedicó principalmente al comercio para sostenerse.
Su salud se fue deteriorando con el paso del tiempo. Finalmente, falleció el 15 de julio de 1876 en Caracas, a los 63 años de edad.
Fue sepultado inicialmente en el Cementerio General del Sur de Caracas, conocido también como Cementerio Tierra de Jugo. Ocho años después, en 1884, sus restos fueron trasladados a Santo Domingo por disposición del gobierno dominicano. Desde entonces reposan en el Altar de la Patria, junto a los de Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella.
El destino de su familia
La persecución política que siguió a la independencia también alcanzó a la familia Duarte. Mientras Juan Pablo Duarte fue desterrado en septiembre de 1844, su madre, Manuela Díez Jiménez, y otros familiares que permanecían en Santo Domingo fueron obligados a abandonar el país en marzo de 1845 por disposición del gobierno de Pedro Santana.
Durante el exilio, la familia enfrentó dificultades económicas tras haber perdido gran parte de su patrimonio. Algunos de sus integrantes permanecieron en Venezuela durante años, mientras otros lograron regresar posteriormente a la República Dominicana.
Entre sus hermanas destacó Rosa Duarte, quien dejó un valioso testimonio histórico mediante sus apuntes y memorias sobre el proceso independentista y la vida de su hermano, documentos considerados hoy fuentes fundamentales para el estudio de la historia dominicana.
El contraste de un legado
La vida de Juan Pablo Duarte refleja uno de los mayores contrastes de la historia nacional. El hombre que concibió el proyecto de una República libre e independiente no gobernó el país que ayudó a fundar, pasó la mayor parte de su vida adulta en el exilio y murió lejos de su patria.
Con el paso de los años, el Estado dominicano reivindicó su figura como Padre de la Patria. Hoy, Duarte es reconocido como el principal arquitecto de la independencia nacional y símbolo de la defensa de la soberanía, los valores republicanos y la identidad dominicana, pese a que nunca pudo disfrutar plenamente de la nación cuya creación inspiró.
Fuente El Caribe






